El constante crecimiento de la población mundial ha llevado a que la producción agropecuaria tenga la necesidad de aumentar sus rendimientos siendo más eficiente y eficaz en sus procesos. Es por ello que surgen tecnologías como la Agricultura de Precisión (AP).

La Agricultura de Precisión es un concepto agronómico de gestión de parcelas agrícolas (comúnmente llamados lotes), basado en la existencia de variabilidad en un campo. En ella se utilizan un conjunto de técnicas orientadas a optimizar el uso de los recursos en función de la cuantificación de la variabilidad que se manifiesta en el espacio y a lo largo de un periodo de tiempo (variabilidad espacial y temporal) de la producción agrícola.

En AP, mucho se va a escuchar hablar de ser eficiente y eficaz en los procesos, pero, ¿qué es ser eficiente y eficaz?

Ser eficiente hace referencia a lograr la producción del cultivo deseado con la menor cantidad de recursos posibles, y se es eficaz cuando se produce y se cumplen el o los objetivos y resultados esperados de la mejor manera posible. Tomando estos conceptos y posicionándose en el marco de la situación actual, en dónde los procesos requieren ser más sustentables y adquirir diferencias competitivas para poder mantenerse en el mercado, es fundamental adquirir tecnología y conocimiento que lleven a la empresa agropecuaria a generar una mayor rentabilidad.

Esta nueva tecnología se basa en una premisa y necesidades. La premisa es que “todos los campos poseen variabilidad”, es decir, que no poseen un solo valor de rendimiento en toda su extensión ni a lo largo del tiempo, sino que éste varía según múltiples factores que tienen que ver con el suelo, ambiente, clima, entre otros. Las necesidades a la que viene a satisfacer son, primero ambiental, en dónde busca a disminuir el riesgo de contaminación aplicando los insumos necesarios en zonas que realmente lo necesitan, dejando de realizar aplicaciones excesivas, y en segundo lugar la necesidad económica, dónde evita que se derrochen insumos y que se aprovechen los potenciales de cada zona para poder obtener mayores ingresos, menores costos y por lo tanto, mayor rentabilidad en la producción.

Se utiliza un conjunto de técnicas que permiten observar la variabilidad de un campo y de esta manera poder detectar zonas de mayor y menor potencial productivo, también llamados ambientes, los cuales serán estudiados para poder realizar un manejo diferenciado y acorde a cada uno.

Esta actualizada práctica comienza con la recolección de datos, siguiendo por el análisis de los mismo e interpretación de la información y, por último, la planificación y ejecución del manejo agronómico acorde a cada ambiente productivo.

Los datos que se utilizan deben estar georreferenciados, es decir que deben tener las coordenadas del lugar del campo que se extrajeron. En la actualidad, gracias al avance de la tecnología, existen gran cantidad de maquinarias e instrumentos que permiten recolectar datos con información georreferenciada. Mientras más datos se recolectan, más información se va a obtener de cómo se expresa la variabilidad en el campo.

Los datos más valiosos son los conocimientos y experiencia que aporta el productor acerca del campo, pero también son muy usados los mapas de rendimientos generados por las cosechadoras, las cartas de suelos, los mapas de electroconductividad del suelo, las imágenes satelitales y los índices de vegetación. Maquinarias precisas como las cosechadoras tienen la capacidad de recolectar valores de rendimientos de grano a medida que va avanzando con la cosecha, generando así mapas con cientos de datos de rendimientos por hectárea, y cada uno con la respectiva posición de la que fue extraído.

Otras máquinas pueden leer y generar mapas de la capacidad que tiene el suelo de transmitir una carga eléctrica, lo que luego con análisis geoestadístico permite saber cómo se relaciona la variable medida con múltiples parámetros propios del suelo que afectan a los cultivos, como por ejemplo, la textura, estructura, nutrientes, agua útil y materia orgánica.

Si bien la tecnología satelital no es reciente, estas últimas dos décadas se la comenzó a aplicar en mayor medida en áreas agronómicas. Los satélites pueden mostrar imágenes con colores cómo los ve el ojo humano, pero también pueden “ver” más allá de lo que pueden las personas. Esto es gracias que poseen sensores ópticos que captan la radiación emitida por el sol y reflejada por la superficie en varias longitudes de onda de espectro electromagnético. También hay satélites que, a diferencia de los ópticos, pueden recolectar imágenes en todas condiciones meteorológicas (días de alta nubosidad, lluvia, soleados, etc.), debido a que utilizan una región del espectro electromagnético denominado microondas, que le otorgan estas capacidades al satélite. Mediante el procesamiento de las imágenes se pueden construir índices de vegetación que pueden mostrar mucha información como, por ejemplo, verdor, estado sanitario, biomasa, condiciones hídricas del cultivo.

Ahora bien, de nada sirve tener datos guardados en una tableta, Smartphone, o cuaderno de apuntes si no hacemos un análisis de los mismos, ya que sólo así podemos obtener información para poder determinar zonas con diferente productividad. Mediante la estadística espacial o Geoestadística, se analizan datos georreferenciados para poder ambientar en softwares denominados Sistemas de Información Geográfica (SIG).

El protagonista del manejo por ambientes o sitio específico es la ambientación, la cual también suele ser llamada zonificación, que nos permite observar las fronteras naturales del campo y plantear un manejo específico a cada lugar.

Si se ambienta un campo se administra la variabilidad del mismo, pudiendo tomar decisiones sin generalizar y aprovechando los recursos de una mejor manera, pudiendo realizar labores como la siembra, fertilización, aplicación de fitosanitarios o enmiendas basándose en toda la información generada mediante los datos recolectados y analizados.

La industria de la maquinaria agrícola apuntó mucho al desarrollo de máquinas que realicen aplicaciones variables de insumos, ya que la tecnología GPS permite obtener la coordenada del sitio en donde se encuentra el dispositivo, para brindar un comando de acción a un dosificador y que éste entregue más o menos insumo en un lugar específico del lote. Pero para que funcione necesita un mapa confeccionado previamente, denominado prescripción, lo que sería básicamente un mapa de instrucciones que, en el caso de una prescripción de fertilizante, brindaría la información de las diferentes zonas y las dosis a utilizar en cada una de ellas.

La tecnología de dosis variable ha demostrado en numerosos trabajos que posee potencial de mejora en la rentabilidad, en donde:

  • Identificar ambientes en los cuales los mayores aportes de insumos resultarán en mayores ingresos, y éstos serán en una mayor escala que el aumento de los costos,
  • Identificar ambientes en los que las menores dosificaciones de insumos generarán menores costos, y también, menores ingresos, pero las disminuciones de los costos serán más significantes que la de los ingresos.

Todo el manejo que se le aplica a un lote genera cambios que deben ser monitoreados y evaluados año a año, campaña a campaña, generando un apilado de información que sirve para tomar mejores decisiones. Las ambientaciones de los campos no son siempre iguales, deben retroalimentarse con los datos de cada labor y cultivo realizado. Por ejemplo, si detectamos una zona con bajo potencial, en dónde la diferencia productiva es debido a un horizonte de suelo compactado y se le realiza una labor para revertir esta situación, al año siguiente se debe retroalimentar con datos actualizados y seguramente se verán cambios si comparamos la ambientación pre y pos realizada la labor de descompactación.

Realizar manejos diferenciados de acuerdo a la variabilidad de los lotes, hace que se dejen de tomar los lotes como superficies homogéneas cuando no lo son.

Que las empresas agropecuarias comiencen a producir bajo tecnologías de Agricultura de Precisión promueve eficiencia y sustentabilidad como lo demanda el contexto actual.

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