SOJA 2022/23: claves para pensar la nueva campaña

Compartimos un excelente informe seleccionado por nuestros asesores profesionales pensando en lo que se viene.

Las lluvias recientes y los pronósticos de nuevas precipitaciones para los últimos días de enero y principios de febrero trajeron alivio al desarrollo de la campaña sojera. Si bien ya hubo pérdida de área sembrada y las expectativas de rindes sufrieron importantes deterioros, pareciera que la normalización de las lluvias propone frenar la pérdida de producción consolidando las proyecciones actuales de cosecha que se ubican entre 37 mill. tn. (BCR) y 41 mill. tn. (BCBA).

En lo referido a los precios de la nueva campaña, es oportuno un llamado de atención. Para quienes consideren un escenario alcista -por el menor volumen de cosecha- no deben descuidar otras variables. La oferta total de soja para Argentina, no solo es la producción del ciclo. También lo son los stocks iniciales (carry de la campaña anterior) y las importaciones. Entonces, al momento de analizar el mercado, construir escenarios y formar expectativas, no deberíamos mirar solo una foto, sino la película entera. La mejor manera de hacer esto, es delineando una potencial hoja de balance para el ciclo 2022/23 y comparar con anteriores.

Comenzando por los stocks iniciales, se estiman que unas 4-5 mill. tn. pasarían del ciclo 2021/22. Un número nada despreciable. Por otra parte, es lógico pensar que se incrementen las importaciones desde Paraguay y Brasil, para suplir la escasez local. En la campaña presente, se importarían 3 mill. tn. cuando nuestra producción fue aceptable y en Paraguay hubo una gran sequía que redujo su cosecha en un 50%. Este año, la cosecha del país vecino retornaría a niveles normales (10 mill. tn.), por lo cual tendría capacidad de abastecernos. Sumado a ello, Brasil estaría alcanzando una producción récord, superando las 152 mill. tn. Para comparar, el ciclo 2017/18 que fue de una gran sequía y se cosecharon 37 mill. tn, Argentina terminó importando unas 7,2 mill. tn. Para este año, no deberíamos descartar una situación similar.

Por el lado de la demanda, es lógico pensar en menores exportaciones de poroto (3-4 mill. tn.) y una industria que procese en función de los precios internacionales de los subproductos y los márgenes locales. En los últimos 5 años, las fábricas consumieron 39 mill. tn. en promedio. Así, los stocks finales de la nueva campaña, podrían rondar un número cercano al presente ciclo.

Por otra parte, no hay que descuidar el escenario internacional y los precios en Chicago. En EE.UU. tenemos una hoja de balance muy ajustada, con estimaciones de stocks finales muy bajos en términos históricos y una relación stock/consumo por debajo del 5%. Esto debería respaldar un buen nivel de precios, en torno a los niveles actuales. Ahora bien, Brasil se encamina a cosechar un volumen de producción histórica, volcando un gran saldo exportable al mercado. Con el correr de las semanas, EE.UU. perderá su ventana temporal de competitividad en manos de Brasil y eso podría ser bajista para CBOT. Además, la harina de soja ya manifestó un importante rally de precios, descontando la situación de Argentina. Los fondos especulativos mantienen un posicionamiento neto comprado histórico en el subproducto (en niveles similares a mayo 2018). Ante un cambio de expectativas, un desarme de posiciones masivo o parcial podría ser una amenaza para los precios.

En las ruedas del 17/01 al 24/01 (eventos de lluvias en Arg.), los precios de la soja y la harina en CBOT para la posición mayo descendieron 20 U$S (3,4%) y 21 U$S (4%) respectivamente. En Matba/Rofex, los precios a cosecha retrocedieron 26 U$S (6,5%) en el mismo período. Independientemente del plano productivo, no debemos perder de vista las estrategias comerciales, las coberturas y defender niveles de precios.

Por Juan Manuel Uberti, Analista de Mercados